Un espacio en común
Por Manuel Ríos
Al
recorrer las calles de la ciudad de La
Plata , más en la zona del bosque, el barrio del Mondongo,
Villa Arguello y Plaza Rocha, como en Berisso y Ensenada los murales, grafitis
y los cordones de las veredas pintados con los colores de Gimnasia parecen
anunciar quién manda en algunos barrios. Miles de personas circulan durante
todo el día por el paseo del bosque y la periferia, y muchas se detienen a
aprovechar del espacio verde, en el mismo espacio donde los murales pintados
con los colores azul y blanco gritan el sentimiento de los hinchas del Lobo.
Entre
el bullicio del tránsito, las risas de los niños jugando, de los mates que
algunos comparten en rondas y de los pasos de los peatones, las pintadas
conviven, son observados por la gente que pasa y coreado con el “Vamos Lobo” de
los hinchas, y algunos que les sacan fotos. Están ubicados en los lugares
emblemáticos para los apasionados que los realizaron, en los barrios donde
comenzaron a sentir el amor por Gimnasia.
Pintados
sobre las paredes de la cancha, viejos murales, terrenos baldíos y casas abandonadas
reflejan las emociones del hincha: el barrio, el bosque de La Plata , el escudo y los
colores de Gimnasia, el Lobo, La 22, la marihuana y algunas letras de
canciones, en su mayoría de Los Redondos, que expresa el sentir del grupo de fanáticos
por su club. Así los hinchas militantes, actores políticos del club y de la
tribuna, le atribuyen un sentido de pertenencia y de identidad.
Los
pibes sienten felicidad al arrancar el día y ver una pintada de Gimnasia. Les
llena el alma que los colores de su club lo vean miles de personas que circulan
todo el día. Sienten orgullo, son los que no iban a la cancha cuando Gimnasia
jugaba de local en el estadio ciudad de La Plata , porque les pareció un atropello llevarlos
a jugar ahí teniendo su cancha. Son los que llevan la bandera del club, lo
sienten de verdad, son hinchas de Gimnasia de lunes a lunes.
Dicen
que el territorio es suyo, aunque en la ciudad se sabe que los barrios son
triperos sin tener la necesidad de pintar. El hecho de pintarlo con los colores
azules y blancos, el escudo y las leyendas es reflejar el sentimiento más
profundo en las paredes de los lugares más simbólicos de La
Plata. El bosque es la casa de los hinchas
de Gimnasia, ese es el lugar donde se enamoraron del Lobo. Cuando se entra al paseo del bosque se siente el olor a
tilo y a choripan y se escucha cantar a la hinchada, allí están desparramadas
las cenizas de muchas familias que eligieron descansar en él. También están
detrás del arco que da a la tribuna del bosque, las cenizas de Marcelo
Amuchastegui “El Loco Fierro”, quien marcó un antes y después la tribuna, y a quién
se le debe para siempre el nombre de la hinchada: La 22.
Los hinchas de Gimnasia lo dicen, ellos van a la cancha a alentar, a transpirar, a pegarse con el de al lado cuando cantan y gritan un gol. No buscan la comodidad de ir a ver un espectáculo, hacen el espectáculo en la tribuna. Porque eso es Gimnasia, su gente y su patrimonio.

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