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domingo, 10 de noviembre de 2013

Del barrio a la tribuna

Un espacio en común 

Una bandera que levantan todos los hinchas de Gimnasia, el bosque y el Lobo son uno sólo mimetizados en los miles que llenan el estadio de local. Son esas expresiones las que se llevan a los barrios y a las calles: el sentir ser hincha y demostrarlo.


Por Manuel Ríos

Al recorrer las calles de la ciudad de La Plata, más en la zona del bosque, el barrio del Mondongo, Villa Arguello y Plaza Rocha, como en Berisso y Ensenada los murales, grafitis y los cordones de las veredas pintados con los colores de Gimnasia parecen anunciar quién manda en algunos barrios. Miles de personas circulan durante todo el día por el paseo del bosque y la periferia, y muchas se detienen a aprovechar del espacio verde, en el mismo espacio donde los murales pintados con los colores azul y blanco gritan el sentimiento de los hinchas del Lobo.

Entre el bullicio del tránsito, las risas de los niños jugando, de los mates que algunos comparten en rondas y de los pasos de los peatones, las pintadas conviven, son observados por la gente que pasa y coreado con el “Vamos Lobo” de los hinchas, y algunos que les sacan fotos. Están ubicados en los lugares emblemáticos para los apasionados que los realizaron, en los barrios donde comenzaron a sentir el amor por Gimnasia.

Pintados sobre las paredes de la cancha, viejos murales, terrenos baldíos y casas abandonadas reflejan las emociones del hincha: el barrio, el bosque de La Plata, el escudo y los colores de Gimnasia, el Lobo, La 22, la marihuana y algunas letras de canciones, en su mayoría de Los Redondos, que expresa el sentir del grupo de fanáticos por su club. Así los hinchas militantes, actores políticos del club y de la tribuna, le atribuyen un sentido de pertenencia y de identidad.

Los pibes sienten felicidad al arrancar el día y ver una pintada de Gimnasia. Les llena el alma que los colores de su club lo vean miles de personas que circulan todo el día. Sienten orgullo, son los que no iban a la cancha cuando Gimnasia jugaba de local en el estadio ciudad de La Plata, porque les pareció un atropello llevarlos a jugar ahí teniendo su cancha. Son los que llevan la bandera del club, lo sienten de verdad, son hinchas de Gimnasia de lunes a lunes.

Dicen que el territorio es suyo, aunque en la ciudad se sabe que los barrios son triperos sin tener la necesidad de pintar. El hecho de pintarlo con los colores azules y blancos, el escudo y las leyendas es reflejar el sentimiento más profundo en las paredes de los lugares más simbólicos de La Plata. El bosque es la casa de los hinchas de Gimnasia, ese es el lugar donde se enamoraron del Lobo. Cuando se  entra al paseo del bosque se siente el olor a tilo y a choripan y se escucha cantar a la hinchada, allí están desparramadas las cenizas de muchas familias que eligieron descansar en él. También están detrás del arco que da a la tribuna del bosque, las cenizas de Marcelo Amuchastegui “El Loco Fierro”, quien marcó un antes y después la tribuna, y a quién se le debe para siempre el nombre de la hinchada: La 22.

Los hinchas de Gimnasia lo dicen, ellos van a la cancha a alentar, a transpirar, a pegarse con el de al lado cuando cantan y gritan un gol. No buscan la comodidad  de ir a ver un espectáculo, hacen el espectáculo en la tribuna. Porque eso es Gimnasia, su gente y su patrimonio.



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